Virus de la Inmunodeficiencia Felina (VIF)

La dra. Valdizán nos habla sobre el Virus de Inmunodeficiencia Felina (VIF); este es un lentivirus, que como su nombre indica, se multiplica lentamente y tiene un largo período de incubación antes de causar síntoma alguno. Esta enfermedad causa que el cuerpo no sea capaz de programar una respuesta inmune normal.

El VIF pertenece a la misma clase de virus que el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH), que es el precursor del SIDA. Pero no se da la zoonosis, es decir un gato infectado no podría contagiar de VIF a un humano y viceversa. El VIF también está en la misma familia de retrovirus de Leucemia Felina (FeLV), pero hay varias diferencias entre los ambos.

Gatos en Mayor Riesgo del Virus de Inmunodeficiencia Felina

El VIF se observa con mayor frecuencia en los gatos machos, agresivos y callejeros por lo tanto los gatitos que viven en el interior de casa son mucho menos propensos a ser infectados. La edad promedio de diagnóstico es a los 5 meses, y el riesgo de infección aumenta con la edad. No hay predisposición genética para la enfermedad, aunque esta puede desempeñar un papel en la evolución de la enfermedad.

El VIF se transmite mayormente por mordeduras de gatos infectados y raras ocasiones una madre infectada puede transmitir el virus a sus crías. El contacto casual no parece transmitir el virus, es por ello que los gatitos amistosos que viven en hogares donde hay muchos gatos infectados estables están en bajo riesgo de adquirir VIF.

Los Síntomas de una Infección por VIF

Un gato con VIF puede parecer normal durante años, pero con el tiempo, la enfermedad hace al gatito muy susceptible a otras infecciones, por ejemplo bacterias cotidianas, virus y hongos que no causan problemas en los animales sanos pueden causar una enfermedad grave en gatitos con sistemas inmunológicos débiles. Estas infecciones secundarias son responsables de muchas de las enfermedades que están vinculadas a VIF.

A inicios de una infección por VIF, se puede apreciar una inflamación de todos o la mayoría de ganglios linfáticos del cuerpo y puede o no presentar  fiebre alta. Esta etapa de la infección a menudo pasa inadvertida a menos que los ganglios linfáticos crezcan demasiado.

Los síntomas de la inmunodeficiencia pueden ocurrir en cualquier área del cuerpo de un gato, e incluyen:

  • Fiebre
  • Pérdida de apetito
  • Pelaje empobrecido y sin brillo
  • Infecciones e inflamación de encías (gingivitis)
  • Infecciones crónicas o recurrentes de la piel, del tracto urinario y del sistema respiratorio
  • Diarrea persistente
  • Inflamación del tejido conjuntivo (en algunos casos, no siempre aparece)
  • Pérdida de peso lenta pero progresiva que acaba en un grave enflaquecimiento a medida que avanza la enfermedad
  • Linfomas (aunque ese riesgo siempre es mayor en el caso de gatos infectados de Leucemia)
  • Aborto y problemas reproductivos en gatas fértiles infectadas

En algunos casos convulsiones, deterioro mental y otros desórdenes neurológicos.

El curso del VIF puede causar episodios recurrentes de enfermedad intercalados con períodos de salud relativamente normal. Incluso la leucopenia y la anemia aparecen y desaparecen de forma cíclica: con episodios de bajos recuentos seguidos de una recuperación de los niveles normales. Sin embargo, la tendencia general parece ser progresiva, de modo que los descensos en la fórmula leucocitaria son más bajos en cada nuevo episodio o brote de la enfermedad.

Diagnóstico del VIF

El veterinario realizará un examen físico completo en tu gato y tomará nota de los síntomas, para identificar cualquier evento que podría haberlo puesto en riesgo de infección.

Se realizará un descarte de infecciones, parásitos y tumores mediante la revisión del historial clínico, un perfil completo de sangre y un test para FeLF y VIF para vigilar la salud y confirmar la presencia del virus. Sin embargo, se pueden presentar resultados falsos-positivos, por lo que se recomienda que se repita la prueba después de 6 meses en su control semestral.

Las gatas embarazadas infectadas transferirán anticuerpos VIF a los gatitos en lactancia, y los bebés podrían dar positivo durante varios meses después del nacimiento. Afortunadamente, la mayoría de ellos no están infectados ni tampoco se infectaran. Los gatitos menores de 6 meses que dan positivo deben ser reexaminados cada 60 días hasta que tengan al menos 6 meses de edad.

Los gatos que den un resultado negativo al VIF, pero han tenido una exposición conocida o desconocida a través de una mordedura de otro gato deben ser reexaminados durante 60 días después de su exposición más reciente. Esto se debe a que se necesitan de 8 a 12 semanas antes de que se presenten niveles detectables de anticuerpos.

Tratamiento Sintomático

No existe un tratamiento específico para los gatitos con el Virus de Inmunodeficiencia Felina, sin embargo, cualquier infección secundaria tendrá que ser tratada.

Los gatos que dan positivo al VIF deben mantenerse en el interior, con el fin de evitar la propagación del virus a otros gatos, mientras que también se reducirá el riesgo de que tu gatito este expuesto a los patógenos que no pueden ser combatidos por el sistema inmunológico. Los gatos que dan positivo al VIF no deben reproducirse.

Tu gato debe ser alimentado con una alimentación apropiada según su especie, equilibrada y nutricionalmente completa.

Los gatos con el VIF deben ser vistos por el veterinario por lo menos dos veces al año para revisar la salud de sus ojos, encías, la piel y ganglios linfáticos, y para comprobar su peso. En una o ambas visitas anuales, el veterinario podría realizar un análisis de sangre y análisis de orina.

El monitoreo cuidadoso y consistente de la salud y el comportamiento del resultado positivo al VIF es muy importante para que le puedas avisar rápidamente a tu veterinario de cualquier cambio.

La terapia de ozono también puede ser muy útil para los gatos con VIF.

Perspectiva de los Gatos con VIF

Muchos gatos con el VIF viven una vida normal o casi normal con una atención de buena calidad, así que por favor no le hagas caso a los veterinarios que sugieren la eutanasia sólo porque tu gato dio positivo por la infección.

Desafortunadamente, es imposible predecir cuánto tiempo o qué tan bien un gato sobrevivirá después del diagnóstico. Los gatos que desarrollan enfermedades secundarias graves a una infección por el VIF tienen un pronóstico menos alentador, al igual que los gatitos con fiebre persistente y pérdida progresiva de peso. Los gatos que dan positivo al VIF no deben ser vacunados, contra nada.

Prevención de Infecciones

La única manera infalible para mantener a tu gato a salvo del VIF es evitar la exposición al virus. Obviamente, esto significa mantenerlo alejado de los gatos que posiblemente están infectados.

Si tu gato sale a dar la vuelta, debe ser bajo tu estrecha y permanente supervisión, o en una caja segura que le impida salir, que impida no solo que otros gatos entren, sino también que no lo puedan morder o arañar por los lados o parte superior de la caja.

Si tienes un gato infectado, nunca permitas que tu hijo o hija juegue con otros gatitos con posible riesgo y que no se hayan hecho la prueba. Es posible tener gatitos con resultados positivos y negativo al VIF, que viven bajo el mismo techo, siempre y cuando no se peleen o se muerdan.

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